La comunicación para la Casa Encendida comienza a ser un castigo. Lyotard, Foster y Baudrillard no consiguen ponerse de acuerdo. Discuten sobre su utilidad y me hacen ver el carácter tautológico de mi mal llamada aportación. Les doy dos horas más. Pienso abandonar si no llegan a un consenso.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio