El ratón japonizado
Sorprendente Murakami (no Haruki, cuya narrativa simbólica también merece mis loores), sino Takashi, que en su fascinante combinación de pop art y tradición japonesa ha logrado convertir el merchandising en arte (¿o es al revés?). Visita obligada a la Casa Asia que con no más de una docena de sus obras hace del recorrido un verdadero placer para la experiencia estética (siempre he odiado las exposiciones multitudinarias que funcionan por acumulación).


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