domingo, 11 de noviembre de 2007

La crisis del teatro

La eterna crisis del teatro me produce risa, una risa histérica cuando me quedo sin entradas para muchas de las obras que desearía ver. Mea culpa por no reservar con antelación, por supuesto. Pero con tanta queja y entonación de pobre de mí, uno acaba por creerse que ocupar una butaca es un acto desinteresado, más propio de una ONG que de un teatrófilo, y que con ese humilde gesto, sobretodo gracias a iniciativas como Atrápalo o Taquillas último minuto, va a contribuir a levantar un arte legendario y poco valorado. ¡Oh, sorpresa! cuando otras personas han querido hacer uso de su caridad y han llenado el teatro, dejándote a tí y a tu solidaridad fuera. Entonces te preguntas qué ha pasado, qué has hecho tú, caritativo más o menos incondicional, para merecer tal desprecio. ¿Quizá la crisis del teatro no sea más que pose? Una estética basada en la queja, el lloro y el lamento que bien podría ganar Gran Hermano pero que aquí provoca, al menos a mí, la risa.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio