La estética intelectual
Hace poco un blogger se preguntaba si existía una estética intelectual. Es obvio que sí. Aspecto despreocupado o más bien desaliñado, procedentes de una familia de clase media-alta, conocedores de varios países y tantas otras lenguas, con una predilección especial hacia el alemán, lectores del mundo clásico, especialmente el griego, estudiosos del cine consagrado y premiado por los que consideran los grandes críticos, amantes de la filosofía e imitadores de todo aquello canonizado y legitimado. He aquí el retrato del intelectual, veáse sabiondo, veáse bicho raro, descendiente de otro/s sabiondos. El capital cultural es así de selectivo, qué le vamos a hacer.

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