Réquiem por Bieito

En una noche fría,con lluvia incesante y machacona, esperaba que Los Persas llenara el teatro, o al menos que me proporcionara un lugar cálido al abrigo de las inclemencias. Pero éstas se colaron en la escena del Bellas Artes, proporcionando una obra con una crítica feroz a la guerra y un patio de butacas vacío. Que Calixto Bieito no gusta en Madrid es un hecho. Su paso por la ópera escandalizó a los intelectuales más puritanos, Plataforma levantó polémica y a muchos espectadores de sus asientos, y Los persas provoca indiferencia en un público acostumbrado a ver y no a pensar, que acude al teatro para evadirse, dejando la reflexión en la parte de entrada sesgada en la puerta.

2 comentarios:
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Me encanta ir al teatro a evadirme, a disfrutar, a pasármelo bien, a acompañar a mi novia o símplemente a ver ciertos espectáculos como un voyeur. Para pensar siempre hay tiempo, y para eso la mejor fórmula es la reflexión a posteriori o la almohada. Por cierto ¿por qué no se puede pensar lo que caracteriza un bodrio? o ¿por qué un bobrio no puede incitar a pensar?
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